GOBIERNOS

Venezuela vuelve a la palestra, parece que fuera el único país en crisis que mereciera una desinteresada actuación humanitaria internacional. Pero efectivamente no es el único, ni es desinteresada ni humanitaria, es internacional en cuanto que los grandes bloques desarrollistas, USA y UE están moviendo ficha. La típica historia del matón de colegio que se le antoja tu bocadillo y te da democráticamente dos opciones, o se lo das o te lo quita.

La Carta de Naciones Unidas, establece que para mantener la paz y seguridad internacionales, fomentar relaciones de amistad entre naciones o realizar la cooperación internacional, es precisa la igualdad soberana de todos los estados, por lo que ningún estado está legitimado a decidir sobre otro. Por medio de esta Carta los estados miembros, USA y Venezuela lo son, se obligan a resolver sus controversias por medios pacíficos, absteniéndose de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. Así como a la no intervención en los asuntos que sean jurisdicción interna de cada Estado.

La Organización de Estados Americanos, de la que tanto Venezuela como USA, son estados miembros, tiene como misión, contribuir al fortalecimiento de los procesos políticos de los Estados miembros, en particular al sostenimiento de la democracia como la mejor opción para garantizar la paz, la seguridad y el desarrollo.

Estas organizaciones a pesar de sus principios no toman un papel relevante a la hora de intervenir y sancionar controversias, es más cuando lo hacen, es a favor de sus mentores, USA. Si por casualidad se manifiestan en contrario, recordemos resoluciones sobre guerra de Irak, Golfo, sobre Palestina, Sáhara, Gibraltar, se convierten en papel mojado.

Cabría preguntarse el porqué de tanta presión mediática sobre Venezuela, qué la diferencia de lugares en crisis como Honduras, Guatemala, República Dominicana, Haití, Brasil, Egipto, Turquía, Ucrania, Arabia Saudita, Marruecos, Gambia, Mauritania, Chad, Sudán, Eritrea, Yibuti, Somalia, Etiopía, Sudán del Sur, República Centroafricana, Camerún, Guinea Ecuatorial, Gabón, Congo, Uganda, Ruanda, Burundi, Angola, Zimbabue, Suazilandia, Argelia, Libia, Mali, Jordania, Siria, Irán, Irak, Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Qatar, Bahréin, Omán, Brunei, Tailandia, Myanmar, Camboya, Vietnam, Laos, Corea del Norte, China, Indonesia, Rusia, Bielorrusia, Azerbaiyán, Georgia, Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, Armenia, Kazajistán, Kirguistán, Kuwait, Senegal, Nigeria, Mozambique, Malasia, me dejaré alguno, o al propio Estados Unidos de Norte América, donde el presidente Trump, resultó electo con un par de millones menos de votos que su rival, Clinton.

La diferencia es facilísima, por si no lo habíais observado, Venezuela cuenta con una reserva de 360.000 millones de barriles de petróleo, que la convierten en la primera reserva mundial, mientras que USA con una reserva de 36.000 millones de barriles, (datos de 2016, https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_reservas_probadas_de_petr%C3%B3leo). Efectivamente la diferencia es cero, un 0, pero no a la izquierda, que cada cual saque sus propias conclusiones, habrá muchas, todas importantes, pero todo parece indicar que la necesidad USA de mantener un su modelo capitalista abrasador, está detrás del asunto.

Tan alarmante es la crisis desatada, que algo tan disparatado como que un opositor se declare Presidente legítimo en plena calle, algo ilegal según la propia Carta de la OEA, este tomando decisiones con el apoyo USA, de forma tan delirante que ha llevado a que personalidades de la talla de Noam Chomsky y otros 70 intelectuales acusen al gobierno USA de empujar a Venezuela al abismo. En una carta dirigida al propio Trump, por lo que consideran un golpe de estado en Venezuela, reclamando al gobierno USA que deje de interferir en la política interna de los países latinoamericanos, especialmente en los intentos de derrocar gobiernos, que en el caso venezolano pretende derrocar al Presidente por medios extraelectorales, recordemos lo que ocurrió en Brasil con Dilma Rousseff. Ahora gobierna allí Jair Bolsonaro, principal apoyo USA en la zona.

Probablemente toda la vida ha sido así, pero la polarización del mundo actual no está compensada como cuando la guerra fría, ahora como muevan ficha Rusia o China la cosa puede que se escape de las manos, los temerosos de una más que probable intervención militar en Venezuela, que tiemblen de las dimensiones que puede adquirir el conflicto, recordemos que es el control del petróleo lo que está en juego.

El aguijón.

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Viñetista y escritorzuelo
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