LÍMITE 2°C

El costo de una cosa es la cantidad de aquello que yo llamo vida, necesaria para adquirirla, ya sea a corto o a largo plazo. Henry David Thoreau.

La sociedad debería ser más comunista y menos consumista. Ya sabemos todas y todos lo denostado que esta el comunismo como modelo fracasado, autoritario, rígido, alienador, etcétera, etcétera. De esto ha sido acusado desde las filas capitalistas demagógicamente, con el objetivo de eliminar su  más sólida alternativa. Pero nada más lejos de la realidad, su máximo teórico, Karl Marx, en lo referente a libertades individuales, propugnaba que para que las personas fueran libres, se deberían realizar individualmente en el ejercicio de sus poderes propios, asumiendo el dominio y el control sobre las condiciones en las que se relaciona con el entorno, tanto natural como social. De lo contrario el humano estará alineado, enajenado como quiere el capitalismo, por lo que no podrá ser libre. Marx sugirió que el tiempo libre es señal de una gran sociedad.

Esta libertad no se adquiere ad infinitum, es el autodesarrollo de cada individuo, una conquista, que supere la dominación de la sociedad burguesa o corporativa, eso es lo que persigue el comunismo. Justo lo contrario de lo que se le acusa. David Harvey, teórico marxista nos advierte de esta contradicción en su reciente entrevista para la revista CTXT publicada el pasado 22/11/17.

http://ctxt.es/es/20171122/Politica/16257/david-harvey-marx-cambio-clim%C3%A1tico-neoliberalismo-EEUU-trump-brexit-populismo-ctxt.htm.

En ella proporciona respuestas tan contundentes como, que si la energía empleada para la ayuda humanitaria se dedicase a desarrollar modelos para superar el capitalismo nos iría mejor como sociedad. O que la revolución es un proceso en el que hay que avanzar en diferentes frentes, que supone transformaciones en conceptos mentales sobre el mundo. Este  proceso nos debe alejar de la locura del mundo capitalista, de su modelo de producción que nos alinea, devastando el medio ambiente, su producción es de valor y plusvalías, confirmado la aseveración de Marx de que el capitalismo por definición es contradictorio. De hecho, de la salida de la crisis se ha recuperado el capital, la gente no. Se han beneficiado el 1% más rico ye el 0,1% más rico, mientras que el resto perdía. Gracias en parte a que las poblaciones alineadas no votan a la izquierda, Trump y Brexit como fenómenos explicativos.

A lo que nos enfrentamos ahora es a una crisis climática provocada por el imperio del capital. El capitalismo ha trasladado sus problemas a la esfera ecológica. Recientemente se ha celebrado la cumbre de la ONU por el clima, COP23. Que no ha hecho más que confirmar que la lucha, contra el cambio climático va demasiado lenta. Su objetivo es evitar que la temperatura del planeta suba 2°C más, evitando cambios abruptos en los océanos, el hielo marino, el permafrost y la biosfera. Ese aumento en dos grados supondría una amenaza para multitud de especies y ecosistemas, provocando olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones, incendios o sequias.

Las consecuencias más cercanas, es que España se seca, es ya el país más árido de Europa, aumentando la desertificación, agotando las reservas de agua, en la actualidad por debajo del 35%, lo que anuncia cortes de suministro para consumo humano. La escasez de lluvia además del impacto medioambiental supone inmensas pérdidas económicas. Y esto es debido no solo al cambio climático producto del sistema capitalista, sino a la mala gestión y al despilfarro que este modelo conlleva. Baste como ejemplo el anuncio de construcción de la mayor playa artificial de Europa en un pueblo del interior, en Guadalajara. Provincia seca, cabecera del Tajo, que suministra agua a sus pueblos en camiones cisterna.

Las medidas inminentes a tomar, a la par de una evaluación del modelo capitalista, son reducir de manera drástica el consumo de energía procedente de combustibles fósiles, sustituyéndola por renovable. Reforestar masivamente todos aquellos terrenos arrasados por el fuego, para detener la deforestación. Reducir en la medida de lo posible el consumo de carne. Reconsiderar el proceso productivo globalizado, retomando las iniciativas de producción en proximidad. A largo plazo, sustituir el modelo capitalista por otro más sostenible, respetuoso con el entorno, en definitiva más humano. Es el momento o lo paramos o nos abrasamos.

Politiquea

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Viñetista y escritorzuelo
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