HISTORIA APARTE

El patriotismo es la disposición a matar y dejarse matar por razones triviales. Bretrand Russell.

La historia es capaz de explicarlo todo. Los historiadores, para ello cuentan con la inestimable ventaja de escribir sobre el pasado. Para que esta circunstancia se dé, tiene que mediar un tiempo razonable entre el hecho producido y el hecho narrado. En esta reflexión dejamos la historia para los profesionales. Pero como tenemos voz, opinamos. Desde el campo que cubre la Ciencia Política, si es ciencia o ficción esa es otra cuestión, podemos dar respuesta inmediata a todo acontecimiento histórico, incluso manifestar proyecciones futuras del mismo. La historia como tal debe ser narrada con objetividad, cuando describe un suceso acaecido tiempo atrás, mostrando los antecedentes el desarrollo y las consecuencias para que después el lector reflexione individualmente. La política se hace día a día.

Sin embargo cuando hablamos de temas relacionados con la política la objetividad queda solapada por las circunstancias individuales de cada sujeto, no siendo necesaria una formación determinada que avale tal opinión. Es más, en ocasiones los razonamientos provenientes de la ciudadanía de a pie, encierran las mejores soluciones. El contexto histórico en el que ocurren los hechos es tan condicionante como el contexto en que se analizan, es difícil desligarse de las circunstancias que nos rodean, por lo que la historia acaba siendo interpretable. Dependiendo del narrador, los acontecimientos son vistos de una manera u otra.

La política es una actividad práctica, más del día a día, más efímera, tiene en cuenta el momento, dejando para los politólogos análisis más sesudos. La historia se dice siempre la cuentan los vencedores, normalmente desde una óptica fundamentada en la hegemonía europea, sobre lo que nos han transmitido las grandes civilizaciones que nos han impuesto su identidad cultural, trasmitida por la fuerza de la superioridad del imperio.

Hoy en un mundo globalizado esconderse tras fronteras, reforzarse con interpretaciones torticeras de la historia, creerse intérprete autorizado de la opinión pública, es volver a épocas oscuras en las que dominaban manu militari, los dictados de la Iglesia católica. La globalización no debe suponer una pérdida de identidad, tan solo de fronteras, totalmente compatible con el respeto a las particularidades propias de cada territorio, con el fomento de la producción de proximidad, con una economía soportada por medio del desarrollo de energías renovables.

Como ejemplo de actuación prioritaria, la política global actual debería comenzar por acabar con la obsolescencia programada, porque de lo contrario la historia que se contará en un futuro no muy lejano será la del fin de la historia, por no resolver los problemas que tienen solución tan solo desde la esfera política. Trabas que nos acechan, tales como, priorizar la compra de productos que sean respetuosos con el medio ambiente, fabricados sin obsolescencia programada. Fomentar el consumo preferiblemente de productos locales bajo el paraguas del Comercio Justo, contribuir a la disminución de emisiones, con el objeto de reducir las huellas de carbono y ecológica tanto corporativa como individual. Gestionar correctamente los residuos, apoyándonos en una cultura basada en un consumo social y ambientalmente responsable. Promoviendo la igualdad e integración social, que facilite la conciliación laboral, familiar y personal.

Una vez alcanzado unos mínimos de sostenimiento ecológico podremos afrontar, desde un plano de igualdad los distintos problemas de convivencia, organización o desarrollo, que no hayan sido resueltos con el cambio de modelo, cambio de paradigma, hacia una economía social y ecológicamente sostenible. Tan solo se trata de una cuestión de prioridades, en un mundo arrasado poco importan las fronteras. De introducir en la agenda política lo que realmente nos condiciona, levantando las cortinas de humo que nos impiden ver la verdadera y cruda realidad, el agotamiento del sistema capitalista que nos transporta a la hecatombe ecológica.

Politiquea

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Viñetista y escritorzuelo
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Ecología, Estado crítico, Impolítica, Obsolescencia, Opinión pública, Políticas públicas, Realpolitik, Sistema político y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

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