GUADALAJARA GEOGRAFÍA HUMANA

Las ciudades tienen la capacidad de proveer algo 
para cada uno de sus habitantes, solo porque, y 
solo cuando, son creadas para todos. Jane Jacobs.

Decía el historiador andalusí, Áhmad ibn Muhámmad al-Razi, conocido como al-Tariji (el Cronista) o, para los historiadores cristianos, el moro Rasis (Córdoba 887—955), que desarrolló su labor literaria en tiempos del califa Abderramán III. Que Madīnat al-Faray, que ahora se llama Guadalajara, se encuentra situada al nordeste de Córdoba, en la orilla del wād al-ḥaŷara.

Parece una ubicación un tanto imprecisa, solo la indicación del río parece ajustarla un poco, a lo largo de 160 Km. del cauce del actual Río Henares, en otra época wād al-ḥaŷara. Fue la castellanización del nombre árabe del río la que dió nombre a la ciudad, y no su denominación de Madinat al-Faray. Desde el principio hubo confusión, primero respecto a su ubicación, diferente según la época. El origen celtíbero de Guadalajara se sitúa en la existencia del antiguo asentamiento de Carae o Caraca, descrito por Plutarco. El Itinerario de Antonino sitúa en la vía Domiciana el asentamiento ibero de Arriaca.

 Sin tener constancia física de estos dos asentamientos en las cercanías de Guadalajara, de hecho la ubicación de la antigua ciudad romana de Caraca, en Guadalajara, ha sido un enigma hasta ahora, cuando un equipo de arqueólogos afirma haberla hallado en el municipio de Driebes. Si se han descubierto en toda la vega del río Henares restos arqueológicos de diversas épocas, desde el Neolítico hasta visigóticos, como necrópolis, cerámicas o algunas partes de origen romano del puente del Henares. Pese a todo, no hay nada que indique un asentamiento permanente de población en Guadalajara antes del siglo VIII con la fundación de la madīnat al-Faray andalusí.

 Posteriormente se aclaró su nombre a partir de confusos orígenes, «Wād al-ḥaŷara» era originalmente el nombre dado al río Henares, y posteriormente fue dado también a madīnat al-Faray. Comúnmente se ha traducido «wād al-ḥaŷara» como «río de piedras», haciendo referencia al escaso caudal del río y a la abundancia de cantos rodados en su lecho. En las relaciones topográficas es nombre arábigo, que Guadal en arabigo quiere decir agua, y en ella y á sus rededores ay muchas aguas, y singulares manantiales de fuentes. Xara quiere decir piedras, y por las muchas que ay do nacen las dhas fuentes sele pudo poner justamente el dicho nombre.

Para continuar aclarando que su gentilicio es guadalajareño, caracense o arriácense y no alcarreño como se baraja. Situada entre la Campiña al norte y la Alcarria por el este y sur, y al oeste con Madrid. En las relaciones topográficas del rey Felipe II, se la describe así, Es Ciudad sana por que tiene mui buen cielo, y suelo, y participa de suaves influencias del, antes llana que aspera, puesta en medio de Alcarria y Campo.

Tras esta breve contextualización, desde el punto de vista de la disciplina geografía humana, encargada de estudiar las sociedades humanas, su interrelación. Podemos afirmar que no ha habido a lo largo de su desarrollo mucha planificación, en parte porque es una ciudad que creció, primero con los habitantes de los pueblos de la provincia a la que da nombre, (resultado de la división propuesta por Javier de Burgos en 1833 con los recortes de las provincias circundantes), y en la actualidad, con habitantes procedentes del corredor del henares y de la vecina Madrid, momento en el que Guadalajara se ha convertido en una ciudad dormitorio. Sufriendo grandes despoblaciones como consecuencia de los distintos conflictos bélicos acaecidos en el país. Forzando a que desde las más altas instancias se fomentase la repoblación por medio del empleo, instalando en la ciudad empresas tan potentes en su momento como la Fábrica de paños, la Academia Militar o la Hispano-Suiza.

Desde una perspectiva espacial, que nos muestra la relación entre estas sociedades y el medio físico en el que habitan, así como los paisajes culturales y las regiones humanas que construyen esta ciudad, podemos afirmar, que como consecuencia de su pasado, su desarrollo urbanístico no favorece la integración social, los barrios están aislados unos de otros como islas independientes. Por un lado se construyeron barrios marginales con viviendas hacinadas de baja calidad (casas de Manolito Taberné, San Vicente Paul, la Gabina, Era del canario, o Las Malvinas) que no se han integrado en el tejido social de la ciudad. Por otro lado, los ensanches, (Aguas Vivas, Las Lomas, los Valles o las Cañas) se levantaron sobre barrancos, formados por las riadas, como aluden sus nombres, que vierten a este lado del paraje conocido como El Sotillo. Este desarrollo desigual y discontinuo absorbe muchos recursos municipales, a la hora de llevar el agua, las líneas de transporte, la recogida de residuos. Parece que este crecimiento no tuvo por principios la planificación y el desarrollo sostenible.

A pesar de todo lo dicho sobre la distribución física del desarrollo urbano de Guadalajara, en paralelo y con la dificultades orográficas descritas, se ha consolidado la ubicación de grandes espacios verdes, dotando a la ciudad de unos espacios para el esparcimiento y la convivencia de alta calidad, algunos vienen de siempre y otros han surgido con los nuevos desarrollos urbanísticos, parques de La Concordia, San Roque, tras el primer ensanche programado del polígono del Balconcillo, el parque de la Constitución o más recientemente el del Coquín o el lineal de la ribera del Río Henares.

La distribución del espacio educativo no soporta la lógica, ni en el plano geográfico ni en el plano social. La distribución de los nuevos centros adolece de una planificación, nunca se pensó en espacios educativos distribuidos de forma equilibrada, dándose la paradoja de que encontramos zonas con muchos colegios, como ejemplo en la zona de la Avenida del Ejercito tenemos, el Pedro Sanz Vázquez, María Cristina, Alcarria, Balconcillo, Río Tajo y Álvar Fáñez. Mientras que en las zonas de nuevo crecimiento, en las que precisamente los habitantes son más jóvenes, hay falta de centros. En la zonas nuevas de expansión, Los Valles, Las Cañas o Aguas vivas se han construido dos centros, uno de educación infantil y primaria, Las Lomas y otro de secundaria, IES Aguas Vivas.

En la educación universitaria nos encontramos por lógica de proximidad con una universidad de otra comunidad, Universidad de Alcalá de Henares, que presta sus servicios repartidos en varias dependencias de la ciudad, campus de la calle Cifuentes, Escuela de Magisterio en la calle Madrid, incluso en barracones sobre el barranco del Coquín, a la espera de poder utilizar el colegio aledaño María Cristina, pendiente de desarrollo. Dejando sin utilidad la parcelación prevista como Campús Universitario al otro lado de la estación de tren de cercanias, entre Guadalajara y Cabanillas del Campo.

La ubicación de los polígonos industriales, desarrollados en los años setenta del siglo pasado, trajo el asentamiento de grandes empresas fabriles, Interclisa, Magneti Marelli, Camy, Philips, ahora en horas bajas tras la deslocalización a nivel mundial de las mismas. No parece la más idónea, alejados de la principal vía terrestre y sin conexión ferroviaria, a pesar de su proximidad, han quedado en estado de semi-abandono, dejando la zona más llana y cómoda para la industria, mientras que la ciudad crece sobre barrancos.

El transporte no favorece al ecosistema de la ciudad, tras el desarrollo urbanístico de los pueblos del extrarradio urbano de Guadalajara, Marchamalo, Cabanillas del Campo, Chiloeches o Valdeluz, la ciudad sufre los efectos del movimiento pendular. Son innumerables los viajes, con vehículos particulares, de ida y vuelta de los habitantes de estos pueblos a la ciudad para acudir al trabajo, al colegio o a las actividades de ocio, provocando un tráfico elevado y dificultando el aparcamiento. El transporte público no se ha desarrollado lo suficiente como para rebajar el grado de contaminación atmosférica, dejando sin integración urbana de las dos estaciones de ferrocarril con las que cuenta la ciudad, la convencional y la del AVE.

De la arquitectura heredada, entre amputaciones, Capilla de los Urbina, Convento de los Remedios, de los Dominicos, lo que queda de las iglesias que han aparecido tras recientes derrumbes inmobiliarios (edifico de la Tahona) en su solar se aprecian restos de la Iglesia de San Esteban, en la plaza del General Prim o la de Santa Clara (edifico Bar Soria) en Miguel Fluiters como al ábside de San Gil, donde se levantó el Centro Cívico Municipal, edifico acristalado en negro que no resuelve un entorno con el que identificarse más teniendo en cuenta que es un punto histórico de la ciudad , los ciudadanos se reunían en esta plaza en su día en concejo abierto con sus dos alcaldes tras pasar por la calle del Arco.

Para muestra de esta falta de puntos de encuentro basta dar un paseo por el centro de la ciudad, la abundancia de solares, asolados por la crisis provocada tras la explosión de la burbuja inmobiliaria. La ausencia de lo derruido, expoliado, quemado, saqueado o simplemente bombardeado, cubre con su polvo la vergüenza de la memoria, Palacio de Montesclaros, Academia de Ingenieros, Fábrica de Paños, Alcázar, Muralla o lo mal conservados que aguantan otros como la Hispano Suiza, Laboratorio de los ingleses o restos del Cuartel de Globos, que parece que se empiezan a consolidar, hacen que la ciudad pierda señas colectivas de identidad.

Por lo que respecta a la atención sanitaria, Guadalajara cuenta con modernos centros de salud, un Hospital General Universitario en proceso de ampliación que garantizan una adecuada atención a su población.

En equipamientos y zonas deportivas, es una ciudad puntera, con tres polideportivos, tres piscinas cubiertas, pistas de atletismo, de tenis, un estadio municipal de fútbol, campos de entrenamiento y, pabellones cubiertos y pistas deportivas en todos los centros educativos de la ciudad. También son numerosas las pistas para la práctica deportiva situadas en los parques de la ciudad. Además con el desarrollo del parque lineal del río Henares, se dota a la ciudad de un espacio extraordinario para el ejercicio al aire libre.

En lo relativo a la oferta cultural, la ciudad cuanta con dos teatros, el principal, Buero Vallejo y un viejo cine reconvertido a teatro, el Moderno. 14 salas para la proyección cinematográfica. La biblioteca de Dávalos, más las universitarias de la UAH y de la UNED, el archivo histórico provincial y el del ejercito. Lo que habilita espacios de encuentros para la población en general y la educativa en particular. La actividad de la ciudad en temas culturales alcanza las cotas más altas con la celebración cada año desde el 24 de abril de 1992 del Maratón de los Cuentos. Actividad de carácter internacional abierta a la participación general y que además se extiende a la original idea a los viernes de los cuentos, un viernes de cada mes de octubre a mayo los cuentistas nos brindan sus historias, implicando a los jóvenes estudiantes de la ciudad. Cabe destacar como nota de singularidad el trabajo desarrollado por los profesores, profesoras, alumnos y alumnas del IES Brianda de Mendoza, con la emisión en las ondas de programas radiofónicos dirigidos por estudiantes del centro a través de la emisora Radio Arrebato.

Guadalajara es una ciudad que ha cuadriplicado la población en medio siglo, pasando de los 19.007 habitantes en 1951, a los 84.492 de 2016, 40.631 hombres y 43.861 mujeres.  La situación de Guadalajara en el centro de la Península Ibérica y su elevada altitud sobre el nivel del mar (708, 7 m. en la plaza Mayor) determinan un clima de tipo mediterráneo continental, con fuertes contrastes estacionales de temperatura y pocas precipitaciones. La temperatura media en el mes de enero es de 5°C, con mínimas que llegan a -10°C. En agosto, la media es de 24°C, pero se alcanzan máximas de 40°C. Estas variaciones estacionales condicionan el paisaje, que pierde su cubierta vegetal durante los meses de verano. La precipitación media anual es de 471,5 litros por metro cuadrado, con máximas en otoño y mínimas en verano. El tiempo soleado, anticiclónico, predomina todo el año. La dirección dominante del viento es suroeste y, en menor grado, norte.

Con todos estos datos, Guadalajara podemos concluir que es una ciudad de tamaño medio, a mucha distancia de las grandes megalópolis como Madrid con más de tres millones de habitantes. Dentro de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, es la tercera en número de habitantes tras, Albacete y Talavera de la Reina. La población en Guadalajara es homogénea, en el sentido de que no hay grandes diferencias de tipo, económico, cultural o social. Con una integración adecuada de vecinos procedentes de países de Suramérica, África y centro Europa principalmente. Se trata de una ciudad con un nivel bajo de conflictividad, tranquila, con un modelo de vida armónico.

Esta misma ciudad es la que permite que con dinero de todos se construya un apartamento al Duque del Infantado por medio millón de euros, en el mismo Palacio del Infantado que los Mendoza abandonaron y que tras los bombardeos efectuados por los golpistas del 36, quedó arrasado por la Legión Cóndor nazi el 6 de diciembre de 1936. Gracias a un acuerdo con el Dictador, de lo atado y bien atado, tras su rehabilitación con dinero publico en 1961. La ciudad es de tod@s, lo público no es privado. Basta ya de anacronismos.

Politiquea

LMFF

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