SOBRE EL PODER ECONÓMICO

Cultivad asiduamente la ciencia de los números, porque nuestros crímenes no son más que errores de cálculo. Pitágoras.

…Sancho, entonces era el clero, lo de hoy no está tan claro, pero parecen molinos y no gigantes… Disculpar por la parábola, entonces Miguel de Cervantes denunciaba imposibles en una esfera, que hoy ha cambiado de cara, mas no de efectos. El otrora poderoso clero ha cedido el testigo al poder económico. Este no se fundamenta en principios morales, más bien todo lo contrario, carece de moral, más allá de los intereses corporativos, no busca el beneficio de la humanidad, tan solo el beneficio de unos pocos y durante un tiempo. Estamos bajo imperio de un sistema plutocrático, en el que una oligarquía, una minoría adinerada, controla y gobierna a su antojo.

El poder económico es un poder estructural, basado en las posiciones que defienden distintas empresas, a través de organizaciones de todo tipo y lobbies, dentro del sistema económico capitalista, formando un entramado organizativo, que se  alimenta de los flujos de información que se generan en sus estructuras. Los pilares sobre los que se asienta el armazón del poder económico son, la incertidumbre, la utilidad y el control.

El poder económico se asienta sobre arenas movedizas, tanto, que hasta quienes ostentan su representación lo hacen por un breve periodo de tiempo, siendo sustituidas rápidamente, prevaleciendo la estructura del sistema, por encima de las personas, incluso de las empresas. Esta situación genera incertidumbre, primer pilar, lo que deriva en que para ejercer el poder económico es necesario poseer el control sobre la disponibilidad de elementos estratégicos como pueden ser las materias primas, los medios financieros, los medios informativos, de tal forma que el control de las decisiones este centralizado en emporio económico.

El segundo pilar es el que soporta la importancia que tiene la dificultad de sustitución, o lo que es lo mismo, cuando algo o alguien por el motivo que sea, es difícil de sustituir, el poder es mayor. Por el contrario cuando se dan situaciones de relevo con facilidad el poder disminuye. Así mientras que un producto, un bien, una necesidad son insustituibles, quienes controlan su producción, ostentan el poder económico, obligando a gobiernos, corporaciones y a la ciudadanía a someterse a sus designios. Movilizando todos los recursos para el mantenimiento y desarrollo de sus fines.

El último pilar, el que consigue que el sistema no cojee, hace alusión al control. El control, aunque temporal, de fijar el calendario, en ocasiones, de generar problemas que solo unos pocos pueden resolver, de generar unas necesidades, que solo unos pocos nos pueden satisfacer. Es el sustento principal del poder económico, se ejerce de manera transversal, por ejemplo, cuando como consecuencia de determinadas políticas sanitarias, la población o parte de ella se ve conminada a tomar determinado medicamento. Cuando, como parte del denominado desarrollo tecnológico, la sociedad en general se encuentra sometida a la necesidad de disponer de aparatos móviles para permanecer constantemente en red, subiendo imágenes, opiniones u otros contenidos que siempre han permanecido en el ámbito privado y hoy la mayoría se siente obligada a dar a conocer, y por supuesto, la necesidad de reemplazar dichos dispositivos periódicamente, aun cuando las distintas situaciones personales, en sus economías caseras no aconsejen esa inversión, en principio no vital.

Podemos colegir que con estos vectores, sencillos, pero enredados, unos pocos, aquellos que mantienen el control de estos elementos, nos marcan el estilo de vida con consecuencias a nivel internacional. Esta situación genera daños colaterales, para mantener el sistema capitalista centrado en el consumo por encima de todo, el entorno natural se exprime para la obtención de materias primas, con el consiguiente daño ecológico.  Se divide a la población mundial en productores y consumidores, provocando grandes movimientos migratorios. Se destina una parte del planeta a basurero de todo lo obsoleto, dando lugar a que determinadas zonas de asía, áfrica incluso los océanos estén contaminados, no aptos para la vida.

Este poder en definitiva, se ha mostrado más dañino que los anteriores, podemos asegurar que incluso a sometido al poder religioso y al político a sus intereses, siendo estos en la actualidad meros monigotes necesarios para la obtención de los fines que persigue el poder económico. Llegados a este punto de no retorno, comprendiendo la necesidad vital, esta si, de convivir en un espacio sostenible, es el momento de que el poder ciudadano, de la sociedad, de los pueblos, sometan el poder económico, el político y el religioso a las necesidades del planeta y sus pobladores.

@Polithiquea

 PD: En la próxima entrega el primer poder, el ciudadano.

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