SOBRE EL PODER

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intenta, a menudo estará solo y, a veces, asustado, pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. Friedrich Nietzsche.

Esperar que la vida te trate bien porque seas buena persona, es como esperar que un tigre no te coma porque eres vegetariano. Así de contundente se expresaba Bruce Lee. De la primera frase podríamos extraer una analogía religiosa, lo que las distintas religiones nos han vendido para tener poder sobre la gran masa humana, en lo que todas las religiones coinciden, que seamos buenas personas respetando los principios regidores de cada confesión. Continuando con el símil, el tigre por supuesto es la economía, representada en la actualidad por las grandes corporaciones, los bancos y las inversiones de los grandes capitales, procedentes del petroleo, la industria armamentística, las farmacéuticas o la biotecnología. La opción última, ser vegetariano o no, no es más que una aproximación a lo que representa el Estado. Concretando, aunque cumplas con los preceptos religiosos, obedezcas los dictados del gobierno, no te cruces con los intereses económicos, la fiera te devorará.

Obviamente todo es una cuestión de poder, de las sociedades estamentales, nobleza, clero y estado llano. Pasando por el concepto lucha de clases, entre capitalistas y proletarios, desarrollado por Marx y Engels, hasta la situación actual, el poder se ha ido transformado, con el denominador común de que quienes lo han ostentado han explotado al resto. En paralelo y transversalmente se ha mantenido el poder religioso, haciéndose fuerte en el domino moral de los individuos, basándose fundamentalmente en algo tan sencillo como el premio o el castigo, para conseguir cierto poder económico. Mientras la organización ciudadana en torno a los Estados, no es mas que una herramienta con cierto poder instrumental al servicio del verdadero poder, el capital.

El poder religioso, es un poder interpersonal que dota a la organización de poder formal, basado en recompensas o tratándolos coactivamente. El poder político, se hace efectivo a través del poder del líder, de su capacidad para influir en el comportamiento de otros. El poder económico es un poder estructural, afecta a todas las relaciones, en todos los niveles, por medio de tácticas en función de los intereses del capital. La realidad suprema no es otra que unos poderes se apoyan en otros en función de mantener el negocio, su negocio, controlado. La falta de grandes pensadores que orienten al pueblo, ha sido hábilmente dilapidada reforma educativa tras reforma educativa, controlando de esta manera el poder político y social, alineando a las personas con la ayuda de la tecnológica 4G, cabizbajos tod@s. Procesionando anualmente como método de asentamiento del sometimiento al poder más elevado, divinidad religiosa o demiurgo. Todo bajo la extrema supervisión del verdadero poder, el que provoca guerras a su antojo, obliga a las migraciones inmisericordes, mata de hambre, declinando la sostenibilidad del planeta hacia el aniquilamiento prematuro. Mientras surgen voces apagadas contra las externalizaciones, las privatizaciones o el deterioro de los servicios públicos, a favor de la sostenibilidad del ecosistema potenciado el uso de las energías renovables, modelos de negocio de tipo colaborativo, proyectos P2P o actividades sin ánimo de lucro.

Pero esto no basta, la partida la están ganando los de siempre, el Estado debe ser fuerte, actuar frente al endeudamiento tremendo, el envejecimiento de la población mundial, fomentar el trabajo colaborativo, acabando con las desiguales relaciones de poder, suprimiendo monopolios, fomentado la formación de cooperativas, con un soporte regulativo respetuoso con los derechos laborales y el medio ambiente. Inclinando con el apoyo del pueblo la balanza de poder hacia un gobierno facilitador, que impida fijar precios monopolísticos, que asegure una renta mínima, básica y universal, con un sistema bancario socializado y público. Desvinculando el salario del trabajo, facilitando la conciliación laboral y social de los individuos, en términos de igualdad, poniendo en valor a las personas por encima de los intereses personales, como primer paso hacia un nuevo orden de relaciones interpersonales, estamos en lucha, cada vez nos controlan más, pero cada vez somos más.

 

@Polithiquea

PD: En próximas entradas ahondaremos sobre cada uno de los poderes introducidos en esta entrada.

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