CLIMATE CHANGE

La población general no sabe04-dos-rubios-muy-tostaos-b lo que está ocurriendo, y ni siquiera sabe que no lo sabe. Noam Chomsky.

Parece mentira que una ola de frío en invierno sea notica, si hubiese sido una de calor, todavía. Pero es que vivimos en la época de la información, de las conexiones globales en red, donde las noticias se multiplican tan rápido como desaparecen, en flujo constante. Tan vertiginosamente que no da tiempo ni a evaluarlas, pensarlas, debatirlas o desecharlas, ya se encargan los informadores de ello, mostrándolas fugazmente no sea que nos demos cuenta de lo que dicen y vayamos a preguntar quién o porqué lo dice.

De lo contrario como puede ocurrir que los noticiarios nos hablen del peligro que supone una ola de frío siberiano en la alta montaña, acto seguido informar sobre la muerte de personas en campos de refugiados por el frío en Centroeuropa y finalmente alegrarse de que las estaciones de esquí estén repletas con lo que esto supone para la economía, de los hosteleros supongo. Es probable que estemos pasando por la información como por la vida, tan rápido, con tanto que hacer, que al final no hagamos lo importante, vivir, comprender.

La obra de Mark Lynas, Seis grados. El futuro en un planeta más cálido. Librooks (2014). El autor pretende alertarnos sobre las consecuencias para el medio ambiente,  para la vida en general, del modelo de sociedad capitalista, haciendo una simulación con el aumento paulatino de 1º C, hasta un máximo de 6º C, a grado por capítulo. Importante para adquirir una imagen real de lo que se nos avecina. El modelo capitalista más allá de su confrontación con el otro gran modelo del siglo XX, el socialista. Ha resultado ser un modelo dañino para el medio ambiente, el máximo culpable de la contaminación y transformación del paisaje que nos está precipitando al temido cambio climático.

A mediados del siglo pasado se comprueba que tras las primeras mediciones, los niveles de dióxido de carbono (CO2) estaban aumentando. A partir de ese momento se tomó conciencia del riesgo que suponía que ni los océanos ni la vegetación fuesen capaces de absorber todos los gases que se producían en el planeta. Las Naciones Unidas tomaron cartas en el asunto, desde entonces se han celebrado 21 conferencias sobre el cambio climático. En la última los representantes de 195 países, se reunieron en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre en la cumbre del Clima. Con el objetivo de alcanzar el primer acuerdo global para frenar el cambio climático.

Los causantes del cambio climático son los gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2), que se acumulan en la atmósfera impidiendo que las radiaciones infrarrojas que emite el planeta al calentarse salgan al espacio. Recalentando el planeta. Estos gases siempre han estado presentes en la atmósfera. El modelo de producción capitalista ha potenciado la ruptura del equilibrio existente, principalmente a causa de la industria, el transporte y los usos del suelo, aumentado la concentración de estos gases a una velocidad pasmosa, hasta el punto de que ya no se puede garantizar que la situación sea reversible.

Lo que si podemos hacer es tomar conciencia de la situación, como ciudadanos de un mundo libre, en el que ni el mar ni el aire tienen fronteras, en el que las democracias globales no existen más que en el nombre, dominadas por la voluntad de la potencia dominadora que impone los intereses de sus corporaciones incluso por encima de los intereses de sus propios nacionales. Con este escenario, la solución debe pasar por desarrollar la democracia a nivel local, recuperando los bienes comunes privatizados, impulsando modelos energéticos sostenibles, fomentando un consumo de temporada, de bienes y productos locales. En España se aprobó la Ley de economía sostenible en 2011, la de desarrollo sostenible en el medio rural en 2007 o la de rehabilitación, regeneración y renovación urbana en 2013. Sobre el papel todo vale, la realidad es que no se lleva a la práctica.

No parece ideal que la medición del PIB en cada país, sea el indicador del éxito económico, cuando la fórmula para su cálculo no es más que la suma de los valores de producción y consumo, sin considerar la influencia en el entorno o la sostenibilidad del proceso. En palabras de Mark Lynas, en el texto citado, si nos hubiéramos planteado destruir la vida de la tierra con el máximo de eficiencia posible, no habríamos encontrado un sistema mejor que desenterrar y quemar tantos hidrocarburos fósiles como podamos. Corolario de este mensaje, el aire que respiramos ha alcanzado un nivel tal de contaminación que se convierte en irrespirable, en algunas ciudades industriales la situación es límite, en China la polución afecta al 16% del territorio, consecuencia del modelo productivo capitalista, que los neoliberales han extendido hasta límites incontrolables, que produce un calentamiento del planeta, desembocando en el anunciado cambio climático. Nos olvidamos que para vivir es indispensable respirar, no se da una circunstancia sin la otra.

@Polithiquea

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