ESTADÍSTICAS

ESTADÍSTICAS        28. Pozimakem b

 

Hay tres clases de mentiras: La mentira,la maldita mentira y las estadísticas.

Mark Twain

 

 

Coincidiendo con el solsticio, sol quieto, de verano, se paran las publicaciones de sondeos electorales para las elecciones generales del próximo 26-J. Estas por mandato legal, artículo 69.7 de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. Los ritos que acompañaban a la celebración del solsticio han pasado a formar parte del folclore como algo simbólico. La Ley Electoral pesa cual piedra de Stonehenge sobre nosotros como rémora, como lastre del desarrollo democrático. Igual que de las celebraciones  paganas alrededor de una hoguera se apoderaron las élites religiosas, de la Ley Electoral se han beneficiado las élites políticas provenientes de la manida transición democrática española.

Hasta tal punto llega el manejo de dicha ley, que resulta que a diferencia de otros sistemas democráticos en los que se permiten los sondeos hasta el último momento, en España quedan prohibidos durante los 5 días anteriores a la votación. ¿Por qué? ¿Dónde está el problema? Obviamente en cualquier democracia consolidada el asunto de las encuestas, sondeos, estadísticas u otros medios de medición que permitan deducir las diferentes derivas electorales, están permitidas por su relevancia informativa, jugándose el prestigio las propias agencias o medios de comunicación responsables de las mismas.

Esto no ocurre en España, en parte porque la transición, alabada cual paradigma político, no fue tal, el control del poder político no se transmitió entonces, costará un potosí devolverlo al pueblo ahora. En parte porque como consecuencia de lo expuesto, en España aún no tenemos una democracia consolidada, el presidente en funciones es capaz de convocar elecciones hasta que le salgan las cuentas. En esa tesitura la no publicación de sondeos es debida, principalmente al manejo, al cocinado de datos. La utilización perniciosa, cuando no sesgada de los mismos, aconsejan su prohibición, al menos hasta el momento en el que su publicación sea aséptica y meramente informativa.

Esta circunstancia se ve proyectada desde el gobierno de turno, quien potencia la publicación de aquellos datos que mejor se ajusten a sus propósitos. Evidentemente la recogida y tratamiento de los mismos es correcta, en su uso parcial o partidista reside el problema. Así en la anterior campaña era primordial tapar los resultados estimados para Podemos y resaltar los de Ciudadanos, con la perniciosa intención de manipular al electorado en el sentido de demostrar que Podemos era una fuerza en retroceso mientras que Ciudadanos era la fuerza emergente. El resultado electoral demostró lo contrario, dejando al gobierno de turno en una difícil situación, tanto que no pudo volver a formar gobierno.

Para estas elecciones sin embargo lo importante es demostrar la problemática izquierda, PSOE y Unidos Podemos, siempre dividida de manera irreconciliable. Remarcar la difícil situación de Ciudadanos como cuarta fuerza, debido a la alianza de Podemos con IU, que puede rebañar sobre todo en circunscripciones pequeñas el tercer diputado en liza o arrastrar al PSOE al tercer puesto. De manera que todo confluya en que el voto útil vaya dirigido al PP, única fuerza capacitada para gobernar. El mensaje es claro, votantes de Ciudadanos retornar a casa, PP, votantes temerosos del PSOE, evitar el avance del populismo, está por ver si lo consiguen cuando el voto hable.

Los cambios pueden ser buenos cuando van dirigidos a que no se den situaciones maliciosas, la ley electoral debe buscar una representación justa de la decisión del pueblo soberano, no pueden valer los votos más en una circunscripción que en otra. Las encuestas tienen que informar y que cada ciudadano interprete como prefiera. La estadística como ciencia no miente, puede errar, pero esto forma parte de su avance científico. Los científicos que trabajan la estadística, tampoco mienten, solo manejan datos, contrastándolos de forma empírica. Solo nos quedan los políticos, que no es que mientan, es que retuercen la información hasta que coge la perspectiva que más les interesa. Por tanto hasta que no se de una verdadera transición de poder, desde los herederos de los beneficios predemocráticos hacia el pueblo soberano, no podremos hablar de una democracia consolidada, por lo que la estadística será la peor de las mentiras, aunque la estadística nunca mienta.

@polithiquea

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