2ª VUELTA

2ª VUELTA

17. Preparado r

 

La forma inteligente de mantener a la población pasiva y obediente es limitando el espectro de opiniones políticamente correctas, pero adelantando acalorados debates dentro de los límites de este espectro.
Noam Chomsky

 

Parece que si nadie lo remedia, el próximo 2 de mayo, más que un levantamiento, habrá convocatoria de nuevas elecciones generales, dada la imposibilidad manifestada de llegar a acuerdos entre más de tres formaciones, que por otra parte se dicen en su mayoría de centro y en su minoría de izquierdas. Podríamos pensar que los mensajes emitidos por los distintos líderes políticos no crean más que confusión, fundamentalmente cuando aluden a ser el partido más votado,  o ser la primera preferencia del electorado, entre otras. Pues bien, la Constitución de 1978 declara en su artículo primero lo siguiente, España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

Circunstancia que en ocasiones se pasa por alto, que el modelo de organización del Estado elegido fuera el Sistema de Gobierno denominado Monarquía Parlamentaria, significa que son los miembros del parlamento elegidos por sufragio universal, quienes eligen o no, mediante mayoría absoluta en primera votación o mayoría simple en las siguientes, al Presidente de Gobierno, al candidato previamente propuesto por el Jefe del Estado, tras las respectivas consultas a los partidos políticos con representación parlamentaria. El sistema electoral por el que se distribuyen los escaños de dicho parlamente es el Sistema de D’hondt, que no es más que una fórmula matemática desarrollada para obtener resultados proporcionales. Todo esto nos conduce a un sistema donde lo importante quien obtiene una mayor proporción, con pactos o sin ellos, del pastel electoral, no cabe quien tiene más votos, porque no se trata de un sistema mayoritario.

Es pura demagogia, una falacia, decir que en España debería gobernar quien más votos consiga, ya que en el sistema proporcional que tenemos no suman los votos, suman los escaños. De ahí que en el parlamento catalán tengan mayoría las fuerzas independentistas, mientras que aglutinen más votos las posiciones contrarias. O que IU con  923.105 votos el pasado 20 de diciembre, tan solo le dé para 2 escaños, los mismos que EH-Bildu con 218.467. Dándose la paradoja que tras el 20 D si  tuviera  que gobernar quien tenga más números de votos o de escaños en ambos casos serían las fuerzas de izquierda. Pero esto no es así, el sistema parlamentario y proporcional que se concretó en la transición puede que este desfasado, que necesite actualizarse pero es el que tenemos, por lo que resulta una desfachatez intentar confundir al electorado mezclando, según el interés partidario de turno, valores del sistema mayoritario con los del proporcional. Es cierto que el debate está abierto y que debe confluir el mensaje emitido desde las autodenominadas fuerzas del cambio, quienes proponen consensuar una nueva ley electoral que permita traducir votos en escaños de una forma más equitativa, pero hasta entonces tenemos lo que tenemos.

Como es una desvergüenza no haber alcanzado un acuerdo de gobierno, bien por la vía del pacto o del consenso, y desembocar en nuevas elecciones, aludiendo desde el PP que la culpa es del PSOE, por no querer llegar a un gobierno de coalición, algo que ninguno de sus votantes aprobaría. O que el PSOE eche la culpa a Podemos, mientras había pactado con Ciudadanos, un partido de centro-derecha. O que Ciudadanos culpe al PP, cuando habían pactado a sus espaladas con el PSOE. Parece que todos quieren tarta, pero no compartirla. Despreciado a Podemos e IU, que juntas son la segunda fuerza en votos, 5.189.33 y 923.105 votos respectivamente, algún respeto se habrán fraguado, frente a los 7.215.530 del PP, los 5.530.693 del PSOE y los 3.500.446 de Ciudadanos. Ante este intento de confusión generalizado, que permite afirmar esto, aquello y lo contrario, ante las repeticiones interesadas de mensajes hueco son el objetivo de integrarlos en el acervo sociológico de la ciudadanía, llega el punto de la reflexión, es el electorado quien decide, la virtud de un país y su progreso dependen de ello, solo nos queda exigir que la información sea precisa y clara, que no nos manipulen.

 

@Polithiquea

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