LOS PARTIDOS EN RED

LOS PARTIDOS EN RED

(El FINAL DE LOS PARTIDOS CÁRTEL)

DespachoLa democracia directa de Internet terminará con los partidos políticos.
Antonio Escohotado

Nos hallamos inmersos en una etapa de transición desde todo lo que ha sido, hasta lo que será. Esto se ha notado especialmente tras los resultados electorales del 24-M, donde la distribución del voto, ha cambiado desde la concentración bipartidista al pluralismo emergente actual.

Parece como si las palabras del utilitarista John Stuart Mill sobre la libertad, como bien de derecho propio, de pensamiento, de discusión o de juicio, no las hubiéramos considerado antes en España. Probablemente la sociología consolidada durante 40 interminables años de dictadura ha contribuido sobremanera a nuestra intrahistoria.

El ciudadano está en su derecho a saber cuál es su bien, contra la opinión del bipartidismo imperante, que a través de sus interlocuciones en los medios, considera que el panorama de pactos es un error que terminará con años de estabilidad transitoria, en transición desde el 78.

Los partidos políticos han sufrido clivajes (cleavages) a lo largo de su historia. Sartori, define partido político como, cualquier grupo identificado por una etiqueta oficial que se presenta a las elecciones y puede sacar candidatos a cargos públicos.

Weber denominaba a los primeros grupos como partidos de notables, también conocidos como partidos de cuadros o de élites, organizados en torno a los líderes de los partidos. No destacaban por ser democráticos y representaban los intereses de las clases dominantes.

Con el tiempo estos nobles fueron sustituidos por políticos en la dirección de los partidos, haciendo de ellos organizaciones permanentes. Lo que conocemos como partidos de masas, organizaciones de estructura piramidal con una base donde la afiliación elegía a sus dirigentes.

Como advirtió Michels, evolucionaron pasando de ser un medio para conseguir fines políticos a un fin de sus intereses, provocando lo que conocemos como Ley de Hierro de las Oligarquías, se convirtieron en organizaciones burocráticas, centralizadas, jerárquicas y oligárquicas.

Los cambios socioeconómicos surgidos tras la II Guerra Mundial derivan en una nueva transformación, que Kirchhheimer identificó con la mejora general del nivel de vida, el ascenso de las clases medias y por extensión de las ventajas del Estado del Bienestar.

La respuesta a estas nuevas necesidades de representación son los Catch-all party, partidos atrápalotodo. Estas formaciones redujeron considerablemente la carga ideológica, ninguneando el papel de los afiliados, a la par que permitían la influencia de distintos grupos de interés.

Estos modelos terminan por avocar a partir de los años setenta en los partidos cártel, que se caracterizan según Katz y Mair, por su relación y dependencia de las subvenciones del Estado, dirigidos por políticos profesionales, la afiliación pasa a ser mera comparsa, se estructura por estratos, grupos de poder homogéneos dentro del propio partido.

Su fin es la obtención de resultados electorales, dificultando el acceso tanto a las subvenciones, como el acceso privilegiado en los canales de comunicación a nuevas formaciones, dejando un sistema de partidos fragmentado, donde la influencia en el proceso político se reduce a unos pocos partidos, normalmente a dos.

Todo gracias a la transformación del acceso a la información, trasmutando como dice Sartori al homo sapiens en homo videns. Pero como controlar todo es imposible, este acceso libre y selectivo a la información ha provocado lo contrario a lo que los partidos cártel pretendían, y las formaciones emergentes han conseguido gracias a al dominio de las redes llegar donde no hubieran llegado de otra manera.

El fin del bipartidismo está sobre la mesa, como el fin de los partidos como tales, las nuevas organizaciones de unidad popular surgidas tras numerosas mareas o plataformas, configuran otro paso evolutivo, tras un nuevo clivaje hacia los partidos en red.

Son vientos de cambio donde la afiliación y la ciudadanía en general toman parte de forma activa a través de la comunicación no presencial que supone la conexión on line, eliminando fronteras, facilitando la participación más allá de la presencia física o afiliativa evitando personalismos mientras se empodera al ciudadano de base quien aporta sus demandas manteniéndose en un segundo plano activo.

Post data, todo esto ha desbordado sobre todo a los partidos más tradicionales, menos duchos en nuevas tecnologías, que no comprenden que tengan que pactar para tomar lo que es suyo, mientras tanto asustan y alientan viejos fantasmas…el tiempo corre en su contra…inexorablemente.


Consultas realizadas,
• campus.usal.es/~dpublico/areacp/materiales/Lospartidospoliticos.pdf
• GEORGE H. SABINE, HISTORIA DE LA TEORIA POLÍTICA, MÉXICO, FCE, 2009

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