NIVELES DE GOBIERNO

NIVELES DE GOBIERNO

(EL INMOVILISMO EN LAS CIUDADES PEQUEÑAS)

Viñeta 5

La armonía invisible es mayor que la armonía visible.

Heráclito.

Cuando el ánimo es bueno parece que no atina tormenta, aunque nos descubrimos calados hasta el tuétano. Esto es así desde siempre, cuando estamos con buena predisposición afrontamos la vida con mayor optimismo, incluso nuestra participación altruista se acrecienta.

Alimentar esta sensación viviendo en sociedad es más complicado, sobre todo por la cantidad de pequeñas cosas que te hacen vivir con alegría o sensu contrario, desesperadamente.

Vivir y sufrir en Guadalajara, es todo uno. ¿Por qué? Porque aquí nunca cambia nada, y si lo hace, siempre hay una puerta giratoria que te enseña el mundo real y sin solución de continuidad, vuelves al pasado, de caspa y bigote perfilado.

El cambio como motor de progreso se viene defendiendo desde que Heráclito encontró el fundamento de todo en el cambio incesante. Igual teníamos que quemar Guadalajara como hizo Nerón con Roma, para comenzar de cero, pues es el fuego para el filósofo el principio de todo y, en la contradicción está el origen de todas las cosas.

En Guadalajara todo es contradicción, el origen de la desesperación de toda mente inquieta, como ejemplo tenemos las calles, Constitución, Layna Serrano o Alvargómez de Ciudad Real, donde estacionamos en batería correctamente y con seguridad en las dos últimas y justo al revés en la primera, que contradicción, el Alcalde piensa que es mejor salir de culo y sin visibilidad, solo porque Guadalajara es suya, siempre fue de ellos, si esa actuación, cambiar sin sentido, el sentido de aparcamiento; la hubiera pagado con su dinero, mal; pero por narices, para tirarle al pilón.

Pasando de largo sobre eso de la ciudad para los peatones a base de privatizar las plazas de aparcamiento, suprimiendo para ello todas las que no se puedan pintar de azul, y cavando las entrañas de la ciudad para que algún empresario se enriquezca a costa las multas privadas. Llegamos al Paseo del Dr. Fernández Iparraguirre, para hacerse cruces, con los cruces y pasos de peatón, donde entre semáforos, pasos de cebra y pasos de todos, los ciudadanos disfrutan de una mala conducta vial y desde el Ayuntamiento, como aquí nunca pasa nada, oído sordo, sin responsabilidades.

¿Cómo una ciudad para peatones ensanchándola sobre barrancos? (De ser Induráin de aquí, se había dedicado a cazar mariposas). Con las aceras y sus farolas, donde son aceras anchas, no pasa nadie, cuando estrechan nadie puede pasar. Guadalajara es una ciudad tristona, de ciudadanos sin pasión por lo público, que no la sienten suya. En donde todo se hace a salto de mata, siempre se hizo así, ¿Para qué cambiar? ¿Para qué un Alcalde? ¿Para qué cantar? Para salir primero de un sistema autoritario y después del autoritarismo sistemático.

Estos problemas no emanan directamente del sistema electoral, son problemas de la falta de cultura democrática y conciencia ciudadana y de vivir relegados cada uno en su mundo, incapaces de ver el mundo real. Tampoco fluyen de la fórmula empleada para distribuir la representación política. Sin embargo resulta absurdo obviar que con un sistema especifico para cada nivel de administración y con un una fórmula electoral proporcional, nos acercaríamos bastante al concepto democracia.

Tenemos, al menos formalmente, un sistema electoral similar para todas las elecciones, proporcional al que se le aplica el Método de D’Hondt, con listas cerradas, excepto para el Senado donde el sistema son listas abiertas y apenas se producen variaciones de voto. Al que se le aplica un porcentaje de exclusión de un 3% para las generales, entre un 3% y un 5% para las autonómicas y un 5% en el caso de las locales. Tomando como circunscripción única la provincia.

La realidad siempre supera la ficción, de facto nuestro sistema es desproporcional, impone el bipartidismo, fomenta la polarización y hace casi imposible que surja un tercer partido moderador. Los nacionalistas quedan como única alternativa para pactar, como nos recuerda el Profesor Urdánoz Ganuza.

La mal llamada transición, solo correa de trasmisión entre el pasado y sus herederos, nos hizo creer como un mantra, que todo lo alcanzado entonces era insuperable, inamovible e inalterable, mejor no tocarlo que sino tocaban retreta y a joderse. Pues bien desde la segunda restauración, nadie ha tocado las reglas del juego, salvo en lo tocante a las elecciones europeas, las primeras el 10/06/1987 y de ahí cada 5 años. Con el mismo sistema y con circunscripción única de todo el Estado, sin umbral electoral.

Hasta nuestros días, tiempos de austeridad y encogimiento, donde es mejor estar callado, no sea que despertemos al señorito. Y tomando la iniciativa los de siempre, business owners, aparece nuestra iluminada y bien tocada peineta en alto y cambia en dos años de desgobierno y desmantelamiento de lo público, de todos y no solo de ellos, el apaño de Barreda, en 2007, que fue barrido cuando pretendía perpetuarse en el poder con su reforma electoral. Subió 1 Diputado a Guadalajara y otro a Toledo pasando a 49 el  número total en las Cortes, perdió por un diputado las elecciones. Dejando todas las provincias con escaños pares excepto Ciudad Real con 11, su feudo.

En estas que toma el poder la dolorosa y ataviada con peineta y mantilla al son de los tambores de Hellín y Tobarra modifica el nº total de diputados pasando de 49  a 53, en 2012. Como la medida no casaba con el austericidio perpetrado contra los ciudadanos, en 2013 deja sin sueldo a los diputados, hay que extinguir esa plaga llamada oposición, dejemos la política en manos de los de siempre, el obrero no sabe más que protestar.

Cuando parecía acabar la función y viendo igual que su concepto de democracia no lo entendían los ciudadanos y aunque callados, la podían mandar a tomar por culo, anuncia el más difícil todavía, verano 2013, nueva reforma Ley Electoral y dejamos el nº de diputados en 25 para toda la región, siendo necesario el doble de votos para obtener representación, cerramos la puerta no sea que los de IU, se metan en el parlamento y nos saquen los colores, que a nosotros el rojo nos sienta muy mal. Como podemos ver en el cuadro elaborado por Pablo Simón para, El efecto bipartidista de la reforma de Castilla La Mancha. ¿Qué pretenderá?, la Dolorosa con su magnanimidad, que no la entendemos.

  umbrales-efectivos-CLM

http://politikon.es/2012/09/08/el-efecto-bipartidista-de-la-reforma-de-cospedal/

 

En los mismos ríos entramos y no entramos, somos y no somos.

El Oscuro.

En Diels-Kranz, Fragmente der Vorsokratiker, 22 B12.

Post data,

En la región ¿25 diputados?, en el Ayuntamiento ¿25 concejales?, en la Diputación ¿25 diputados?, ¿25?, ¿25? por el culo te la………..Digo, igual si que emanan estos problemas del sistema electoral. Amén.

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